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¿Ir al psicólogo es estar loco?

A lo largo del tiempo, la psicología se ha encargado de estudiar los procesos mentales, comportamiento de las personas y de cómo bien sabemos, las emociones. Estas, son un tema del que todos queremos saber, pero no todos queremos hablar. Aunque no parezca y aparentemente cada vez haya más apertura, actualmente en pleno siglo XXI algunos trabajadores me han preguntado que si es mala idea mencionar en su trabajo que van al psicólogo porque creen que los pueden despedir o tener algún problema.

Desde tiempos muy antiguos, esta rama de estudio ha cambiado mucho, en la Edad Media pertenecía al campo semántico del misticismo, en la actualidad, el papel de las ciencias sociales gracias a la globalización entre otros aspectos culturales, se ha acercado bastante al grupo de la ciencia, pese a ello, los tabúes parecen no haber desaparecido. Un claro ejemplo, es que generalmente la asociación que hacemos cuando oímos la palabra psicólogo, psiquiatra o psicoanalista está relacionada con “locos”, adjetivo que parece incomodar a muchos debido al prejuicio que le otorgamos y la poca información que tenemos sobre este tema.

Generalmente, la falta de cordura condensada en el exterior llamada locura, suele ser tan angustiante porque es todo aquello que no reconocemos en nosotros mismos, por lo tanto, no podemos identificarlo ni entenderlo. No nos hemos dado cuenta que diariamente, todos, sin excepciones, estamos expuestos a sentimientos de angustia, incertidumbre o displacer; a veces es una experiencia casi cotidiana, sentimos frustración, ansiedad, estrés con el trabajo, presión de un nuevo día, responsabilidades, pérdidas, etc. Así, sin darnos cuenta, los afrontamos con los recursos que tenemos sin recurrir a alguien que nos ayude a mirar desde una perspectiva distinta a la nuestra. Entonces, ¿será posible que la vida diaria y la locura, tengan algo que ver?

Leader (2013) en su libro ¿Qué es la locura? Comenta que hay muchas personas que experimentan niveles insoportables de sufrimiento, pero no significa que sean enfermos mentales, así como también, hay sujetos “aparentemente sanos” que pueden presentar delirios y no generarles conflicto en sus vidas. “Cada uno de nosotros se enfrenta a problemas que aborda a su manera, y lo que se denomina, enfermedad mental puede, constituir un intento de solucionar y explicar estos problemas” (p. 17).

Es decir, por más métodos inconscientes o no, que existan para negarlo, la mayoría hemos tenido momentos casi insoportables que nos hace sentir al borde. Pero, ¿por qué no todos recurrimos a un profesional? ¿solo los locos van al psicólogo? Como bien lo mencionamos, cada quien tiene una manera particular de enfrentar el displacer, a diario nos la pasamos normalizando; sin embargo, la vida “normal” no es más que una serie de soluciones para poder soportar lo real (Leader 2013). Por lo tanto, no es necesario presentar un “padecer” o estar “loco” para recurrir a tratamiento.

Para decidir acudir a consulta, lo primero que tenemos que saber es que el motivo no se reduce precisamente a no tener la capacidad suficiente de solucionar un problema, sino va más allá. En segundo, debemos destacar que existen diversas maneras de abordar la mente. Cordech (1990) señala que “algunas psicoterapias tienen como finalidad eliminar o disminuir el sufrimiento y los trastornos de comportamiento” (p.53) por ende, nos damos a cuenta que este tipo de tratamientos se relacionan con el concepto de salud mental, adaptación social, el deber ser, entre otros aspectos. A diferencia de las terapias, en el análisis dependiendo del enfoque teórico y técnico, está mas relacionado con el deseo, que se trabaja desde la relación de analista/paciente, en donde El analista, funge como un auxiliar del yo que nos ayuda a mirar dentro de nosotros mismos, a encontrar la verdad(1)  propia liberadora utilizando el lenguaje para darle sentido a nuestro síntoma.

Por último, lamentable o afortunadamente cabe señalar que el sufrimiento no podrá desaparecer por completo, precisamente porque la vida que intentamos entender se compone de momentos distintos con matices claros y oscuros que son necesarios para nuestra existencia.

 

Bibliografia.

Darian Leader. (2013). ¿Qué es la locura?. Los Madrazo, 24, semisótano izquierda, 28010 Madrid, España: Sexto Piso, S.A. de C.V.

Joan Cordech. (1990). Fundamentos teóricos y conceptuales. En Teoría y técnica de la psicoterapia psicoanalitica(53). Barcelona: Editorial Herder.

(1) Bion, W. R. (1962). Aprendiendo de la Experiencia. Barcelona: Paidós.

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